El peso del miedo
"Cuando el miedo se vuelve peso, y el cuerpo recuerda lo que la mente olvida." Ahora mismo, el miedo se sienta sobre mí como piedra fría, imposible de ignorar. Se nota cuando respiro, cuando me muevo, cuando pongo atención: cada gesto lo despierta y lo hace más denso. No es solo pensamiento; es peso en la piel, en los músculos, en los huesos, un recordatorio silencioso de que algo quedó atrapado dentro. Es como si mi cuerpo recordara cada instante en que sentí temor, y lo mantuviera vivo, como un animal quieto que no quiere irse. Lo siento pesado y presente, tangible, difícil de mover o ignorar. Y al mismo tiempo, observarlo me hace consciente de mí misma, de la densidad de este momento, de la forma en que el miedo puede habitar sin pedir permiso. Mi cuerpo se ha tornado como un niño pequeño , encogido, temeroso, que necesita ser reeducado para sentirse seguro . Cada movimiento, cada gesto de atención y cuidado, es una forma de enseñarle que puede existir sin miedo , que...