Lo vi en la calle… y me dolió a mí también

 

🌿 El instante en que el dolor ajeno se volvió mío



Foto de Martino Pietropoli en Unsplash


A veces, lo que duele no es lo que vivimos, sino lo que presenciamos.
No fue mi cuerpo el que sangraba, no eran mis piernas las que temblaban, pero algo dentro de mí se estremeció igual.

Ayer, mientras caminaba por una calle cualquiera, vi a un chico.
Estaba golpeado.
La sangre brotaba lenta desde su nariz,
y sus piernas, cubiertas de granos rojos e inflamados, parecían clamar por algo más que medicina.

No sé qué pasó.
Quizá se metió en problemas.
Quizá fue una pelea.
Quizá simplemente estaba en el lugar equivocado en el momento menos amable.

Pero lo que me quedó no fue la escena:
fue esa punzada en el pecho.
Una punzada que no era física, pero se sentía muy real.

🕊️ Ver y no pasar de largo

Hay momentos en los que no podemos mirar hacia otro lado.
El cuerpo herido de alguien más nos devuelve, como un espejo torcido, todas las veces que nos rompieron a nosotros.

No pregunté nada.
No pude.

Solo lo vi.
Y al verlo, una tristeza inesperada me llenó como un río que se desborda sin previo aviso.

No era solo lástima.
Era algo más crudo.
Una compasión que no pedí, pero que me atravesó.

🩸 ¿Cuántas veces hemos sido ese cuerpo roto?

Tal vez él ya está en otra parte.
Quizá ni recuerda que alguien lo miró con ternura por un instante.

Pero yo no pude olvidarlo.
Porque su dolor me hizo recordar el mío,
y el de tantas otras personas que caminan rotas por dentro y por fuera…
y nadie se detiene a mirar.

Me pregunté entonces:
¿cuántas veces juzgamos antes de escuchar?
¿cuántas veces hemos sido nosotras las que sangramos en silencio… mientras el mundo sigue caminando?

🌧️ Una grieta más… que me hace humana

No sé su nombre.
No sé su historia.
Pero esa imagen se quedó conmigo.

Porque ese chico, herido, tembloroso y solo,
me recordó que aún no me he vuelto piedra.
Que aún puedo sentir, dolerme, conmoverme.

Y tal vez eso…
en un mundo donde la violencia se normaliza y la indiferencia se disfraza de fortaleza…
es un acto radical de humanidad.

🌱 Reflexión final

Hoy no tengo consejos.
Solo esta grieta abierta, esta imagen viva.
Y una pregunta que dejo aquí para ti:

¿A cuántos hemos visto sangrar… sin detenernos a mirar de verdad?

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