La piedra que habita en mi interior
“Es una piedra dormida bajo mi piel, que nadie ve, pero pesa.”
Hay días en que me muevo en el mundo como si todo fuera normal:
Pago cuentas, aunque me cueste sostener el bolígrafo.
Saludo gente, mientras mis ojos buscan un rincón seguro.
Sonrío, aunque una parte de mí se quede atrás.
Bajo esa rutina,
mi interior guarda algo que no se ve.
Una piedra.
Silenciosa, fría como mármol.
Pesada, como si contuviera secretos.
A veces se siente apenas,
un tirón sordo,
como una cuerda tensándose bajo la piel.
Otras,
es un peso denso,
profundo,
capaz de arrastrarme hacia el fondo.
No se lee en mi rostro cuando río.
No se escucha en mis palabras medidas.
Pero está ahí,
oculta,
palpitando con latidos de roca.
Y confieso algo:
Duele más la incomprensión
que la piedra misma.
La mirada que no ve nada.
La pregunta que insiste:
“¿Todavía sigues con eso?”
Cargar algo en mi interior
es convivir con un silencio que nadie más escucha.
Hoy solo quiero decir:
Si tú también llevas algo escondido bajo tu piel,
no estás solo.
Aunque nadie lo vea,
aunque pese más de lo que digas…
Sigue creyendo en los días más livianos.

Comentarios
Publicar un comentario